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viernes, 4 de abril de 2014

Sobre el encuentro de novelistas

Cuando Alfredo Rodríguez, Cristóbal Medina y un servidor, nos sentamos en la mesa de un bar para hablar sobre la posibilidad de organizar el encuentro de novelistas, lo hicimos bajo una premisa por encima del resto: Dar voz a los escritores.

De todas las cosas que me han sorprendido en estos pocos años en el gremio, que han sido muchas, destaco la calidad de las obras y de los autores que las han creado.   Uno podría pensar, que al no ser conocidas, no tienen el valor de los grandes best-sellers.  Y aunque para gustos los colores e intentando no caer en la prepotencia,  muchas de estas obras semi-desconocidas, bien podrían desbancar a los libros de famosillos, que no solo no los han escrito, sino que se sienten orgullosos de ello.

Encuentro de novelistas de Ávila
Cartel del Encuentro de Novelistas de Ávila

Pero es complicado, por no decir imposible, con el panorama actual.  Cuando sonaron las campanas de publicación, para mi primera novela,  decidí hacer un recorrido por algunas librerías de Ávila.   No se me olvidará nunca el trato recibido por una de las más famosas o consideradas, como lo quieras llamar,  de la ciudad (Que oye, es a las primeras a las que uno acude).   Ya de entrada,  la dueña me repasó de arriba abajo, con un desprecio que debía tener bastante ensayado de antemano, porque se le dio muy bien. No sé, supongo que esperaba un escritor con otro porte, más a lo Unamuno y no a un pringado como yo.    Básicamente me dijo que no, que mi libro no lo iba a poner en su escaparate , sin ningún motivo aparente y con esas nos fuimos de la mano, mi moral por los suelos y yo.

¡Con lo que cuesta escribir una novela! ¡Con lo que cuesta que te la publiquen! Y cuando ya lo tienes ahí, te encuentras con gente así...Pues no, no puede ser.  Menos mal que luego, gracias a otros como librería Letras, Medrano, Senen o Borrajatos, tuve presencia en la ciudad.

El problema, es que todos los que empiezan ese camino, que no son muchos, tropiezan con la misma piedra.  No lo podemos negar, si las obras no se ven, no se compran y si no se compran, no se leen.   Personalmente no creo que a esa señora, le hubiera supuesto un esfuerzo descomunal, el hacer un huequecito a mi novela  entre su oferta de títulos, pero así es la vida.

Escaparate de librería Letras
Escaparate de Librería Letras en Ávila, publicitando a los escritores locales

Necesitamos ese empujoncito extra, porque nos cuesta horrores hacernos notar y si no podemos hacerlo en nuestra ciudad ¿Dónde lo vamos a hacer?   Los escritores de Ávila que participaremos en el encuentro del día 26, hemos llenado hasta la bandera El Episcopio y sin embargo, la repercusión socia ha sido bastante más baja, que cuando vienen escritores foráneos más reconocidos.  Aún a día de hoy, es más fácil encontrar nuestras obras en la Casa del Libro,  que en algunas librerías de la ciudad, que no piden nuestros libros, aunque los lectores se lo demanden.

Cada paso que damos, es un gran esfuerzo, porque entended, que no nos dedicamos a esto de forma profesional.  Todos los actos, presentaciones, certámenes, concursos o debates en los que participamos u organizamos, los hacemos tras ocho horas de trabajo y no es una tarea sencilla.  

Yo mismo, he tenido la gran suerte de presentar mi saga de novelas en el mismísimo Londres, siendo recogido por varios periódicos de tirada nacional e incluso algunos ingleses, pero sin embargo, aquí en Ávila, apenas tiene presencia  ¿Qué más hay que hacer? ¿Qué necesitamos?

Presentación de El Misterio de Ana Bolena en El Episcopio
El Episcopio lleno, en la presentación de El Misterio de Ana Bolena

El otro día, tras la presentación del encuentro de novelistas, en el que tantos meses hemos trabajados, algún medio, cuyo nombre no citaré, nos dedicó apenas 10 segundos, en los que contaron la película como les vino en gana. ¿Con qué cara nos quedamos?

No hacemos esto para sacar dinero, ni para hacernos la foto con el ayuntamiento o buscar fama. No, no somos de esa clase de gente; lo hacemos porque nos encanta escribir y creemos que muchos más pueden seguir nuestros pasos.

Por eso decidimos organizar el encuentro de novelistas, para aunar fuerzas. Queremos lograr que tanto prensa, como librerías y ayuntamiento, vayamos todos de la mano. Porque creemos, de verdad lo hacemos, en que todo puede ser mucho mejor.  


El llegar a conseguirlo o no, está en nuestras manos, en las de todos.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Sobre Ana Bolena

Una reina olvidada

Se ha escrito mucho y se seguirá haciendo, en torno a la figura de Ana Bolena, principalmente por su dramático e injusto final. Hay muchas historias sobre ella,  incluso leyendas sobre fantasmagóricas apariciones, que aún hoy se hacen presentes en Londres.

Secuencia de la película "Las Hermanas Bolena"
Pero sin duda, esta reina representa lo que era la mujer a finales de la Edad Media/principios del Renacimiento.    Su padre Tomás Bolena, se sirvió de sus hijas como herramientas burocráticas, con las que espiaba y se ganaba favores entre las altas clases, a conveniencia. Ya en su infancia, fue enviada a París, en primer lugar para ser educada sí, pero también, para tratar de enviar información a la corte inglesa...Y por si acaso, ganarse buena fama entre los galos.

Inicialmente, fue su hermana mayor, María, el principal caballo de batalla en estas lides, a la cual se instruyó meticulosamente para seducir al joven Francisco I, rey de Francia. Pero éste, del que decían que era tan apuesto como mujeriego, acabó convirtiendo a María, en su amante, a la que utilizó tantas veces como quiso y a la que repudió al cansarse del juego. 


Su depravación fue tal, que la primera de las Bolena, acabó compartiendo cama con buena parte de la corte francesa, incluidas mujeres, para saciar sus depravados deseos.   Se ganó el apodo de “La yegua inglesa”,  término con el que se referían a ella por haber sido “tantas veces montada”.  Este hecho, fue el fin de la reputación de María, que quedó hundida y señalada como prácticamente una meretriz. Todo, por los despiadados planes de su padre, Tomás Bolena, que tenía en mayor estima obtener un pedazo de pastel, antes que el amor o el bienestar de sus hijas.

Palacio de la Conciergerie en París

Ana, que además de ser más joven, no era, decían, tan atractiva como su hermana, tardó más tiempo en recibir órdenes de su padre, pero finalmente llegaron.   Sin embargo, su astucia la ayudó a esquivar “manos extrañas” y regresar a Inglaterra con su honor intacto.

En Londres, Enrique VIII,  por la enorme rivalidad existente con su homólogo francés, también tomó a María como amante, en un ejemplo más, de lo que representaba el sexo femenino en el siglo XVI.  Cuando igual que en París, María pasó a un segundo plano, los ojos del monarca inglés se centraron en Ana, que lo sedujo de tal manera, que se vio obligado a tomarla como esposa, con tal de disfrutar de su cuerpo.  A diferencia de su hermana, Ana jugó sus cartas y la sed de lujuria del rey,  le obligó a convertirla en reina, para yacer con ella.

Sería difícil de explicar si por aquel entonces,  Ana Bolena era una máquina al servicio de su padre, o si realmente estaba enamorada de Enrique. Sea como fuere, los Bolena estaban en el primer puesto de una de las cortes más importantes del mundo conocido.

Imagen de la Torre Blanca en la Torre de Londres
Todo esto refleja la dura vida que tuvo no solo esta reina, sino tantas y tantas mujeres de esa época, que sencillamente eran marionetas al servicio de unos y de otros.  Mi última novela habla de Ana Bolena, pero bien podría haberse centrado en otras como Juana de Arco,  Maria Antonieta o incluso Marie Curie, que por la intolerancia de unos y de otros, su posición o simplemente su condición social, convirtieron su vida en una auténtica tortura.

En El Misterio de Ana Bolena, intento reflejar algo que pasaba antes y sigue pasando ahora, que es un mal endémico del ser humano: El poder.  Creo que no somos conscientes de los hilos que se mueven, en beneficio de unos pocos.  Sí, es cierto que sabemos cómo está el mundo, pero no llegamos a ser conscientes de hasta qué punto se llega y lamentablemente, nunca lo sabremos del todo.  A cualquier nivel, existe este mal, que se lleva por delante a muchos “inocentes”, como daños colaterales. 

Ana Bolena fue llevada al cadalso, ante el estupor de su entorno y el odio del pueblo, al cual se le había llevado a pensar, que era una adúltera y usurpadora del trono. Tuvieron que pasar casi tres siglos, hasta que alguien apuntase a Enrique VIII como hostigador, ya que antes nadie lo había ni tan si quiera planteado.   Fue en tiempos de la reina Victoria en 1876, cuando al reformar la Torre de Londres, se encontraron sus restos por casualidad.

Pero incluso hoy en día, un rey cobarde, traidor y sin apenas éxito,  es más reconocido que todas las mujeres de las que se deshizo.   Es muy difícil encontrar hoy en Londres el legado de Ana Bolena y tan solo una pequeña placa, recuerda que allí murió una reina.