viernes, 7 de agosto de 2015

El significado de las canciones: Dieguitos y Mafaldas - Joaquín Sabina

Siempre me gustó la música; tampoco es una sorpresa ¿Quién no tiene una canción grabada en su memoria? ¿Quién no recuerda un momento de su vida con una letra en concreto? Por eso, hoy se me ha ocurrido contaros, contarle al mundo, lo que yo entiendo de las canciones que me han marcado.  No soy el autor, él tendrá sus motivos, yo tan solo explico mi interpretación.  Espero que os guste. 


Dieguitos y Mafaldas - Joaquín Sabina

Soy escritor y me gusta leer, en eso no hay lugar a dudas. Pero me encanta el fútbol, es mi pasión escondida, aunque como decía Sabina en otra de sus creaciones "no doy el tipo de hincha violento y rapado ¡Pero que gane mi equipo!". 

Y esto es así desde que era niño. El fútbol me trae recuerdos de infancia y adolescencia.  De hacer volar mi imaginación y mis piernas junto a mis amigos, que por si tienen alguna duda, han llenado mi vida de recuerdos.  También tengo grabada a fuego la primera vez que mi padre me llevó a ver un partido del Valencia a Mestalla y esa enorme sensación de majestuosidad que sentí al verme envuelto en las gradas. 

El fútbol, para muchos es sinónimo de anticultura . Para mí es la excusa para sentarme con mi padre y mi hermano cada fin de semana.  Entre los tres, hemos ganado ligas y perdido finales en los penaltis.  El fútbol como toda afición, es mucho más que su mera práctica.

Esta canción, tiene un trasfondo de ese sentimiento que yo planteo, pero realmente cuenta una historia de un amor imposible, en el que una chica acaba eligiendo su amor al fútbol, por encima del de un hombre, al que quizá en algún momento amó.  Es muy difícil plasmar lo que desprende este deporte, sin caer en tópicos, pero este señor, una vez más lo vuelve a conseguir.





Letra

Veinte años cosidos a retazos
De urgencias, disimulos y rutinas,
Veinte años cumplidos, en mis brazos,
Con la carne del alma de gallina.

(La canción habla de Paula, un amor como el que citaba anteriormente que tuvo Joaquín Sabina.  Explica la vida de una chica que aún joven, las ha pasado muy malas y que él, se la encuentra como un tesoro en Buenos Aires.)

Veinte años de príncipes azules
Que se marchaban antes de llegar,
Veinte tangos de Manzi en los baúles,
Veinte siglos sin cartas de papá.

(En los primeros versos encontramos una frase muy reveladora. En todo este tiempo, ella ha buscado constantemente ese amor ideal, que la levantara del asiento al igual que lo hacía su verdadero amor, del que hablará después. Pero siempre veía el final incluso antes de empezar y volvían los recuerdos dolorosos, como los tangos de Manzi al que admiraba su abuelo, por ejemplo "Malena",el dolor por la mala relación con su padre y todas esas melancolías que nos salen cuando la cosa pinta en bastos)

De González Catán, en colectivo,
A la cancha de Boca, por laguna,
Va soñando -hoy ganamos el partido-
La niña de los ojos de la luna.

(Y aquí comienza a hablar de fútbol, el único amor real que esa chica había conocido. Refleja el camino hacia el estadio, tan importante o más que el mismo partido.

González Catán es uno de los barrios más pobres de Buenos Aires y con una distancia considerable respecto a su destino, que Paula recorría en autobús. Y ahí es donde nace la ilusión de ese ritual que conocen los amantes de este deporte. El hormigueo en el estómago, el aumento de banderas y camisetas de tu equipo al llegar, el rumor de la afición, los vendedores ambulantes, el calor de la grada, los equipos bajando del autobús)

Los muchachos de la doce más violentos,
Cuando la junan, en La Bombonera,
Le piden, a la virgen de los vientos,
Que, le levante, a Paula, la pollera.


Los Barras Bravas en La Bombonera

(La doce es como se conoce popularmente a la afición argentina, el jugador número doce para que nos entendamos. No hace falta señalar la pasión  que despierta Boca Juniors entre sus fans y su casa La Bombonera, posiblemente sea uno de los campos más calientes del mundo, donde sus 50.000 espectadores, son capaces de remontar un partido con solo su aliento.  El término "junan", es un localismo que significa "mirar" y donde se demuestra que incluso el aficionado absortó en el juego, prefiere ver los muslos de Paula  antes que "rezar" para que su equipo gane...Pero se sobreentiende que a ella le da un poco igual.) 

Veinte años de mitos mal curados
Dibujando Dieguitos y Mafaldas,
Veinte vidas hubiera yo tardado
En contar los lunares de su espalda.

(Y de nuevo el autor se lamenta por el paso de los años, pero esta vez en términos personales. Por la caída de expectativas y esperanzas, por las preguntas sin respuesta, en ese guiño a Mafalda. El mismo tiempo, que él hubiera invertido en pasar con ella, si ella hubiera encontrado en él, el amor que veía en el fútbol. Y esto nos pasa, dedicamos demasiado tiempo a cosas que importan poco.)

Le debo una canción y algunos besos
Que valen más que el oro del Perú,
Sus huesos son sobrinos de mis huesos,
Sus lágrimas los clavos de mi cruz.

(Aquí transmite el dolor o el pesar, porque las cosas no hayan ido como deberían. El sentimiento de culpa por lo no hecho. Y esa horrible sensación de sentirte totalmente vinculado a una persona y sin embargo, saber que avanzar es imposible)

De González Catán, en colectivo,
A la cancha de Boca, por Laguna,
Va soñando -hoy ganamos el partido-
La jermu que me engaña con la luna.
Alguna vez harán un monumento
Los de la barra brava a mi bostera,
Y, una ermita, a la virgen de los vientos,
Que, le levanta, a Paula la pollera.


Martín Palermo, fue una de las estrellas de aquel Boca del 98, que se alzó con la liga Argentina. Compartía vestuario con otras leyendas como Juan Román Riquelme,  o el "Pato" Abbondanzieri.


(El estribillo es similar. Hay que citar que a los aficionados de Boca Juniors, se les llama despectivamente "bosteros".  Realmente se les conoce como boteros, porque para llegar a La Bombonera antiguamente, había que cruzar un pequeño río, pero sus máximo rivales, el River Plate, aprovecharon el sobrenombre para hacer la gracia.

Del mismo modo, los Barras Bravas son los aficionados radicales del país sudamericanos)

"Boca es el amor de mi vida. Lo hago con pasión. Por Boca lloro, me enojo, me emociono, es un sentimiento muy fuerte. Y me siento parte de la institución. Ahora disfruto de colaborar con el club, paso muchos días, muchas horas, en el estadio. Empecé trabajando en el departamento de exterior. Y no paré. Fundamos la filial de La Matanza. Y surgió lo de la secretaría de la mujer..." - Paula Seminara

(Para terminar la canción, con un ritmo mucho más animado, Sabina habla de como pierde la cabeza por esta chica, a la que siempre buscaba en cada visita a la ciudad porteña, como en cierto modo uno siempre lo hace con esos amores olvidados cuando regresa a los lugares donde los vivió. Pero ya ni si quiera le sale el acercarse a ella, para no dañarla. Porque sabe perfectamente que si se encuentran, volverán a entrar en el mismo bucle dañino y jugar un partido que de nunca logrará ganar. )

De González Catán a Tirso de Molina, qué trajín,
De España a la Argentina, qué meneo
Qué vaivén, qué ajetreo
Qué mareo, qué ruina
¿y por culpa de quién?
Del amor de una mina,
¿y total para qué?
Si, al final, se rajó con un pibe,
Que le prohibe a mi ex
Ir a verme al gran rex,
Cuando estoy de visita,
No sea que Paulita se ponga a llorar,
Al oír su milonga,
No sea que a Paulita le dé por bailar,
Al compás de la conga
Y vuelva enfermita a González Catán
Y no se reponga
Y se ponga más loca de lo habitual,
Bendita pollera,


(Y finaliza haciendo un paralelismo con el fútbol como no podía ser de otra manera, ya que la canción transcurre en el año 98, donde Boca Juniors ganó la liga en el último partido y en el último minuto, con un gol de Martín Palermo contra Talleres de Córdoba y que al final, a pesar del sufrimiento, todo mereció la pena )

Menuda bandera para una canción
¡y que delantera!
Aquel año boca salió campeón,
De La Bombonera,
Ninguna bostera se puede quejar
Aunque le sobre razón, si
Pinta remeras con el corazón
Y con las caderas,
Le toca a Palermo tocar el balón,
la doce se altera,
Le toca al gallego tocar este son...
Para una bostera
El año que boca salió campeón,
En la Bombonera.




3 comentarios:

  1. muy buena canción que gran poeta.. muy linda historia y muy buena también su reflexión, lo felicito. Gracias por regalarnos al pueblo bostero este hermoso tema. saludos

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  2. Excelente explicación y muchas gracias.

    Dios le bendiga.

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